Lo nuestro nunca fueron las candilejas.
No podían serlo. Entonces fuimos
peces abisales. Y descubrimos
que, en el fondo (noches de poesía y de pasión),
no se estaba tan mal...
(José Icaria, "Icarian way of fly")
Poesía, fuego, piedra.
Lo nuestro nunca fueron las candilejas.
No podían serlo. Entonces fuimos
peces abisales. Y descubrimos
que, en el fondo (noches de poesía y de pasión),
no se estaba tan mal...
(José Icaria, "Icarian way of fly")
Escribir poemas breves, condensados
en lo que antes eran las líneas finales.
Abandonar los libros, sin contemplaciones,
en cuanto nos defraudan. Cambiar,
por el vermut, el after. Y montar a caballo.
Nos hacemos mayores. ¿...Montar a caballo?
¡Hi-hi-hiiiii! ¡Por supuesto!
José Icaria
Biolentos: recital comunitario en el mercado de segunda mano de Camps Blancs.
No necesito más máquinas:
seguiría faltándome tiempo.
Necesito hacer las cosas con mis manos,
sentirlas, sentirme. Sentir a los otros.
Abandonar todos los relojes
y regresar por fin a casa.
Si Roy Batty viviera todavía,
probablemente se parecería
a esa anciana que, tras lavar
el piso y la entrada de su casa,
arroja el contenido del balde
a la calle: ese momento detenido,
como en el estanque de Basho,
y probablemente sonreiría,
irónico, recordando el final
de su icónico monólogo:
«...como lágrimas en la lluvia», mientras
cerraba torpemente el portón.
José Icaria
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| Titulares de la prensa generalista, lunes 3 de noviembre de 2025 |
A continuación, un fragmento de la actuación de Mazombie (José Icaria) y Los Ultratumbaos, el pasado sábado 1 de noviembre, en el Ateneu Llibertari de Gràcia, en la Noche Mazombie. El vídeo corresponde a la canción "Qué hacías el día de la inundación", con Martín J. Merino como invitado especial.
"La segunda oportunidad" - exposición de Julio Robledo Dr. Sedano.
Todas las rarezas que me hicieron
han muerto, y yo también moriré.
Son los nietos de todo eso
los que ahora visten trajes de neopreno,
rellenos de cables y chips. Verán
más allá del infrarrojo,
y sus vidas serán melodías,
inscritas en la pautada sinfonía
del Universo, y todo vibrará,
acompasado, al unísono.
Pero siempre habrá un díscolo
que desentone, que no entre a tiempo.
Naturalmente, será readaptado,
de forma dulce e inclusiva,
y el dinero fluirá, cableado,
a través de toda una red
de venas y alcantarillas.
El cerebro será por fin colonizado,
y el cuerpo, grafiteado y escoriado,
como el muro de Berlín,
será arrojado a los perros.
Jajaja, bueno, no sé si habrá
perros, ni tampoco si mantendremos
el cuerpo. El mío, al menos,
se estará ya pudriendo…
Pero ¿cómo sabes todo eso?
La guerra, probablemente, continuará,
y continuaremos perdiendo.
Hasta que ya no quede nada
que perder.
José Icaria
Todo se deshace ahí dentro.
Los gestos, las palabras.
Los juicios, los recuerdos.
La imaginación.
Duele... Duele...
Todo se reduce a Sí o No.
Responde.
Los subandroides se impacientan...
José Icaria
Son las seis, las seis de La Suiza,
Tres años y medio, y ciento cincuenta mil euros
Por ser sindicalistas.
Les acusan de coacciones graves y de un delito
contra la administración de justicia.
La sentencia de la Audiencia,
El Supremo ratifica.
¿Podría ser de otro modo?
De rata en rata y de roto en roto,
Las heces del franquismo dicen Santa Rita.
Son las seis, las seis de La Suiza,
Tres años y medio, por ser sindicalistas.
Les acusan de hostigar al dueño,
Y de provocar el cierre, aunque llevaba
Un año en venta la pastelería.
El dueño, un capo de Xixón,
en el gremio de la hostelería,
Interpuso más de 30 demandas
Contra las trabajadoras e incluso
Contra algunas de las vecinas.
Son las seis, las seis de La Suiza,
Tres años y medio, por ser sindicalistas.
Todo empieza cuando una trabajadora
a la que la empresa debe horas
extra y vacaciones, denuncia,
además, acoso laboral y sexual.
El sindicato desplegó acciones
Frente al local.
Pancartas, pasquines, megáfono:
Lo habitual.
Los sindicatos de clase advierten
De la línea regresiva que supone
Este tipo de respuesta judicial
Contra la acción sindicalista.
Son las seis, las seis de La Suiza,
Tres años y medio, por ser sindicalistas.
Nos jugamos mucho,
Contra una posible jurisprudencia
Que criminaliza la protesta.
“Esa no es manera de protestar”.
El supremo recomienda
La vía extrajudicial: Cemac
Y resiliencia.
No culpes al sistema:
Hazte emprendedor,
O vete a la mierda.
Son las seis, las seis de La Suiza,
Tres años y medio, por ser sindicalistas.
Si el derecho de huelga
Quedó ya restringido
Con los Pactos de la Moncloa,
No veas si están ahora crecidos
con la Ley Mordaza,
Que el gobierno más progresista de la Historia,
Mecachis, no consigue derogar.
Las calles son peligrosas,
No hay como representar al pueblo,
Y quedarse bien calentito,
En el Parlamento.
Son las seis, las seis de La Suiza,
Tres años y medio, por ser sindicalistas.
Primero fueron a por los del SAT,
Después a por los de Altsasu,
Entraron ya en la cárcel
Las seis de Zaragoza, y nuestro compañero Abel. En fin,
Tantas y tantos.
Pero recuerda por quién doblan las campanas:
Por cada compañera que entra en prisión,
Hay un derecho que arde,
Y el miedo convierte en prisión
Los cuerpos, las vidas, las calles.
Despierta, échale ganas,
Que no hay mejor resiliencia
Que un buen puñado de piedras.
Son las seis, las seis de La Suiza,
Tres años y medio, por ser sindicalistas.
José Icaria